Cuando empezamos abordar el tema de juventud y/o de jóvenes, terminamos describiendo a este grupo social, mas allá de los rangos de edades y biológicos, tratando de incorporarlos a una visión desde las ciencias sociales, que nos logren explicar diversos fenómenos que suceden con los jóvenes, y así entender sus problemáticas y actuar social. Normalmente estas definiciones, tocan de al alguna manera, el concepto de la «cultura juvenil», donde se encasilla diversas manifestaciones de la juventud. Vamos a hacer una lluvia de ideas en las siguientes páginas no sólo de la validez o relevancia del término de «cultura juvenil», sino también a realizar una revisión de algunas miradas sobre la juventud, y la asociación a lo cultural; esta reflexión nos llevará a la interrogante, ¿existe o no la «cultura juvenil»?; la que no intentaré responder, sólo de reflexionar.
También quiero que podamos entender y comprender a cerca de las distintas culturas juveniles, de donde provienen sus orígenes, si acaso hay requisitos para pertenecer a ellas y si son necesarias las disputas entre culturas diferentes. Si acaso las diferencias entre ellas son por causa de la globalización permanente o solo por un motivo sin argumentos.
Otro tema será el de las peleas que provocan la muerte de muchos jóvenes pertenecientes a estas culturas juveniles o los tipos y causas de los conflictos y peleas que se ven a diario.
Empezamos por una pregunta retórica, ya que si bien es cierto, se puede determinar algunos rasgos de edad y de desarrollo biológico para determinar el inicio de la etapa juvenil, su inicio no va ser la definición de lo que significa ser joven. En ese sentido el trabajo de conceptualización de la juventud no ha sido nunca fácil; sobre todo porque se trata de un término que ha sido utilizado por el sentido común, con tanta frecuencia, y se le ha dotado de innumerables significados, que se termina por construir un concepto muy vago.
En esta visión se define el período juvenil determinado y formando parte de un escenario, conformado por una serie de procesos relativos al desarrollo de la personalidad, los cuales no pueden entenderse desligados de cambios fisiológicos, iniciadores del período, de cuestionamientos sobre la identidad, ni tampoco desconectados del ambiente social y ecológico en que éste se vive. De aquí puede surgir una primera afirmación, referida a que la juventud comienza en la biología y termina en la cultura. Esto se explica ya que los procesos de la maduración generan una serie de cambios fisiológicos y sexuales; pues bien, estos desarrollos biológicos y la necesidad en que se ve el individuo de adaptarse a los mismos, dan a la adolescencia algunas características universales y la separan de períodos anteriores del desarrollo.
Nos preguntaremos: ¿Qué es eso de la cultura juvenil?
Ya que no podemos hablar de «cultura juvenil», sin detenernos en el concepto de cultura, y como la entenderé para esta función. Si es complejo encontrar una definición única para juventud, para entender lo que es cultura, es aun más complejo, y mucho más aunar criterios para su conceptualización, existiendo diferentes miradas y reflexiones sobre cultura. Prefiero adelantarme a cualquier cuestionamiento, afirmando que parto de la base de entender que el concepto de cultura va ser tan variable como la cultura misma. Entendiendo que nos encontramos hoy en día con acuerdos, muchas veces tácitos, de la diversidad de culturas en la sociedad y a través de la historia, donde cada una de ellas intenta poner su interpretación sobre este concepto, o su manera de relacionar y/o definir lo que es la cultura desde —y valga la redundancia— su propia cultura.
¿Donde acaba la juventud?
Si vamos por partes, debemos responder un primer cuestionamiento, referido la existencia o no de cultura antes de la juventud. Antes de iniciar ese periodo biológico denominado juventud, las personas se adhieren a una cultura parental y/o a la cultura de un sistema educacional seleccionado, donde los padres-tutores tratan de inculcar sus creencias y prácticas a los hijos, y éstos van absorbiendo la cultura que les van poniendo enfrente. Demás está decir que cada generación trata de inculcar sus prácticas culturales a la generación que la reemplazará.
Los jóvenes no construyen una «cultura juvenil», sino que son capaces de tomar sus decisiones y elecciones de las prácticas sociales, que los distinguirán como una «cultura juvenil», esto obviamente va cambiando de generación en generación, más aún con la influencia de la modernidad, vista anteriormente. Se van dando nuevas características, acordes a los tiempos, es así que los jóvenes construyen sus prácticas sociales, ya sea con The Beatles del pasado, Metalica de ayer o My Chemical Romance de hoy; grupos globalizados, que han causado, a manera de ejemplo, una influencia en la selección de la cultura de los jóvenes.
Por lo tanto la mal llamada cultura juvenil, no es más que el proceso de toma de decisiones y advenimiento a una cultura determinada, que se da dentro de la juventud. El que sean capaces los jóvenes de determinar cuales son las prácticas sociales acorde a su realidad, los estilos que los identifiquen y asuman los diferentes componentes de una forma cultural, los encamina a dejar de ser jóvenes y ser individuos con cultura propia.
(informacion basada en «La vida juvenil: encrucijada del tiempo social». Primer Informe Nacional de Juventud. Santiago: Inj.)
martes, 4 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)